26 Jul

Nueva parada:  Olite.

Por una carambola, ¡destino que fuerza tiene!,  terminamos programados a última hora y fuera de pronostico en Olite, después del primer encerramiento.  La ilusión que nos hacia un momento tan especial era una ráfaga de contento incontrolado por todo el equipo. Un entusiasmo indisimulado de cierto tono infantil. Veía como todos nosotros contagiábamos ese espíritu a técnicos, trabajadores del teatro, programador, amigos navarros fieles a nuestras derivas, todos asumiendo que era un día especial, y de verdad que lo fue para todos. La luna se oculto pronto en creciente entre las torres del castillos en un cielo raso, un ligero viento que hacía fresca la noche pero con un público que sabe de estas lides y viene con su manta desde casa.

Quizás fue el público lo más grandioso de la noche si exceptuamos los versos de Federico que funcionaron como un cuchillo, cobrando un sentido especial en medio de esta pandemia. Así empezamos: “Venís al teatro con el único afán de divertiros, y tenéis autores a los que pagáis, y es muy justo…ect ” No pude evitar agradecer a esas bellas almas, ahí sentadas, con mascarilla, separados de  uno en uno por metro y medio de distancia, en una asunción de esa realidad nueva y tan difícil para la esencia del teatro, no puede evitar agradecer la presencia de estas gentes deseosas de ver y oír teatro: “ orejas dóciles, orejas amigas, donde la palabra que mana lleve por ellas sangre a los labios o cielo a la frente del que oye” . Gracias por estar ahí, los aliados del misterio de la noche, gracias por ese clamoroso respeto que mostrasteis, gracias por venir verso a verso, imagen a imagen, durante la hora y media que estuvimos juntos en lo oscuro, gracias por reír y por palpitar juntos haciendo del espacio al aire libre un lugar de rito. ¡Con qué libertad nos movimos ahí!, “en el sitio donde los sueños tropezaban con su realidad”, desde los pequeños ojos del poeta.

No sé si volveré a vivir una sensación parecida, creo que eso es a lo que aspira un actor, el máximo; sentir que en el silencio se encierran ciento cincuenta sueños, todos juntos, al unísono es ese acto ritual que es el teatro. Eso no es lo que venimos a buscar cuando elegimos ser actores o escritores, hacer teatro en fin. Empezamos por el gusto de hablar y hacer en público y otras esencias más personales , pero creo, siempre invadidas por un inevitable  “deseo personal”, de anhelos del yo, hartos de frustraciones, de necesidad de trascender, ect. Todo ello está muy bien, son deseos nobles, pero, ya dentro, puedes descubrir que este oficio te reserva lo mejor, descubrir que no eres tú lo más importante y que  en ese sitio sin amos, se está muy bien. Esa abnegación surge de la sabiduría que da el tiempo en los escenarios. Eso sentí ayer, eso que tiene ahora un recorrido de desaprender, de volver al origen, “vuelvo por mis olas, dejadme volver, quiero morir siendo amanecer, quiero morir siendo ayer”. Si…., la dicha es descubrir que el teatro sois esas gentes que lo dejan todo para venir  a un espacio y al tiempo de la imaginación. Los aplausos, muchos, de ayer en Olite son para vosotros, los que estabais y los que no pudisteis estar. “Un saludo a todos, a los vivos y a los muertos, porque vivos y muertos componen un país….ect”

Llegamos a casa a las tantas, llenos, repletos, hambrientos, a descargar…y vino la realidad, la pandemia…cientos de idiotas sin mascarilla sacudiéndose el etílico andaban por las calles, berreando, gritando, intercambiando los alientos. En ese tránsito hasta la puerta de casa sentí el paseo de Dante. ¡Que mal estamos haciendo las cosas!, ahora recuerdo cuando pensábamos que íbamos a salir mejores. Esta mañana leí un artículo del poeta Luis García Monterohttps://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/07/26/cuidado_mas_solos_mas_lejos_mas_debiles_mas_liquidos_mas_superficiales_109312_1023.html    que me animó un poco, solo un poco. Los verdaderos artistas son los que saben que todo se resuelve desde la moderación que da la esperanza, porque quizá la esperanza nos hace ser visionarios, nos da respuestas para entender los símbolos y las leyes del universo y de esta forma predecir el futuro. Yo no lo tengo, lo reconozco, aún me queda recorrido como artista, esa también es una esperanza.

Cuidaos de “ tantos tontos”, ¡salud!.

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