Todas las noches de un día

Gira de Todas las noches de un día - Teatro - Carmelo Gómez

22 Feb Todas las noches de un día

“Samuel es un jardinero afanado en preservar un rincón olvidado: un viejo jardín, con su invernadero, en la casa donde un día vivió Silvia. Pero ha pasado mucho tiempo desde que los vecinos la vieron por última vez. Todas las noches de un día, dirigida por Luis Luque, comienza cuando la policía acude a la casa para intentar descubrir el paradero de Silvia. Empieza entonces un combate entre la vida y los recuerdos, entre el amor y sus fantasmas. Alberto Conejero ha escrito un texto que, desde su génesis, propone un ejercicio dramático de alta densidad poética. La poética es el vehículo para trazar el carácter y el destino de los dos personajes de esta historia llena de policías, enigmas por resolver y amor. En esta función el autor nos propone descubrir un misterio donde la naturaleza es paciente testigo del destino de Silvia y de Samuel.”

Hay aquí un texto de promo de la productora que se puede ver en la página de Pentación, pero creo que se puede ampliar algo con reseñas que colgaré aquí.

Para empezar, quisiera hacerlo desde el jardinero, uno de los atractivos más grandes de este trabajo. Ese jardinero vive una vida de entrega a la música que generan las plantas en su crecer, en su lucha por la supervivencia, en su respiración; un diálogo que nos ofrecen las plantas si estamos atentos, sensibles y próximos. 

Samuel será, por un largo tiempo, el nombre de este jardinero encarnado por mí. Samuel habla con las plantas, las ve en su lucha por resistir, por escapar de sus raíces, por tratar de volar en ese anhelo de libertad. Y para eso las plantas tienen alas de diferentes formas y de diferentes colores. Ese mar de colores, formas y aromas, es el paisaje de Samuel. 

Todo contacto con la naturaleza es el contacto con la verdad, con el impulso de la vida sin deterioros retóricos, sin literatura parda, la naturaleza nos habla y deberíamos entender lo que nos dice. De ignorar este lenguaje nos viene esta sistemática destrucción del mundo, de nuestra propia cuna, de nuestro remanso. Esa falta de respeto puede ser el fin de todo. La fuerza de la naturaleza es más grande de todo, que todos. No en vano las culturas de todo el orbe han venerado dioses como la tierra, el aire, el agua, el fuego…etc. 

Bueno, hoy para despedirme quiero hacerlo con un proverbio chino. 

“Si quieres ser feliz una hora, bebe un baso de vino;

si quieres ser feliz un día, cásate;

Si quieres ser feliz toda tu vida, hazte jardinero.”

Queda mucho por decir sobre los jardines, tendré tiempo para hacerlo en estos día, meses, años, de ocupación en “todas las noches de un día”. Veremos. salud….2.

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